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SITUACIÓN
Torrox goza del encanto y embrujo de los pueblos blancos de la
axarquía andaluza, ofreciendo al mismo tiempo las condiciones
ideales para disfrutar del sol y el mar a través de sus nueve
kilómetros de playas sobre el Mediterráneo.
Un pueblo típico y luminoso, palyas de aguas limpias que
han recibido la Bandera Azul de la Unión Europea, y un entorno
natural que mantiene aún la virginidad propia de los sitios
protegidos.
Torrox se encuentra a 145 metros de altitud sobre el nivel del mar.
Dista de Cómpeta 14 Km, 23 de Vélez-Málaga
y 44 de Málaga. Las sierras de Tejada y Almijara al norte
protegen al municipio de los vientos fríos, lo que hace que
su clima sea suave en invierno y apenas caluroso en el estío.
Es por ello que este clima permite aprovechar todo el año
sus encantos, sumados a las novedosas alternativas de turismo rural.
El pico más alto está en las sierras de Tejeda y Almijara
y son los cerros más importantes los de la Rábita
(698 m), Coscoja (545 m), Cerro Gordo (341 m) y Pastora (432 m).
Las tierras del municipio están bañadas, especialmente,
por el río Torrox y los arroyos de Huit y del Manzano.
HISTORIA
Su nombre parece proceder del árabe turrux, que significa
torre, pero su origen es muy anterior a la invasión mahometana.
En la margen derecha de la desembocadura del río Torrox,
justo en los alredores del faro, fue localizada una ciudad-factoría romana que tuvo su apogeo en los siglos 1-1V y que se cree que es la que da origen al pueblo primitivo.
Con
anterioridad a los romanos, los fenicios se asentaron por estos
lares como en otros puntos de la costa malagueña, según
atestiguan cuantos investigadores han indagado sobre su presencia
en España. El descubrimiento de esta ciudad factoría-romana,
cuyo nombre se afirma que fue Claviclum, se debe al torrero del
faro Tomás García Ruiz.
Los romanos desarrollaron la industria de la conserva del pescado,
el célebre garum que se exportaba a Roma, donde era tan apreciado.
Pero el pueblo de Torrox, especialmente los mozárabes (población
nativa no integrada en la religión mahometana), estaba descontento.
Este malestar le hizo unirse, a finales del siglo IX, a la sublevación
conocida históricamente como la de los mozárabes,
que encabezó Omar ben Hafsun contra el califato cordobés.
El califa Abd el-Rahman III puso sitio al castillo de Torrox en
el 914, derrotó y apresó a todos los rebeldes y quemó
las naves que acudieron a la costa en ayuda de los sitiados. Cuentan
las crónicas que los que no murieron en el asalto al castillo
fueron decapitados y sus cabezas enviadas a Córdoba. Torrox
quedó así despoblado de mozárabes. En el siglo
XI surgió una población completamente musulmana que
dependía de la taha de Frigiliana.
Durante la época nazarita, siglos XIV y XV, se deja sentir
la influencia de éstos por la actividad que le imprimen a
la industria de la seda, que extienden por toda la comarca e impulsan
la plantación de los árboles de la morera. Torrox
se convierte así en el centro recolector de seda que, una
vez elaborada, atendía la demanda exportadora y los mercados
de Málaga y Granada donde era muy apreciada. Los nazaritas
también fomentaron la producción de frutos secos y
la caña de azúcar, llegando a existir tres molturadoras
de esta última en el término.
Torrox
fue conquistada por los Reyes Católicos el 29 de abril de
1487, tras la toma de Vélez-Málaga, pero la victoria
no se consolidó hasta el año siguiente. Torrox, junto
a Nerja, fue reconquistada por El Zagal un año después
en lo que puede considerarse como una hazaña efímera.
Las tropas cristianas volvieron a recuperar la villa casi de inmediato.
Los Reyes Católicos otorgaron el título de Muy noble
y muy leal villa a Torrox y, en 1503, una real cédula de
Isabel I autorizó la construcción de una torre en
su término para proteger la costa de los ataques de los piratas
berberiscos.
Igual que en los restantes pueblos de la Axarquía, Torrox
sufrió las consecuencias de la rebelión de los moriscos,
la expulsión de éstos y las siguientes repoblaciones,
así como los efectos de la epidemia de fiebre amarilla que
azotó Málaga a principios del siglo XIX y los estragos
de la invasión napoleónica, cuyas tropas utilizaron
el castillo árabe como fortín y después lo
hicieron volar durante su retirada.
Dos terremotos sucesivos que asolaron la comarca a finales de 1884
y principios de 1885, cuyo epicentro se localizó en Ventas
de Zafarraya provocaron daños en el término municipal
de Torrox. En el pueblo se cuenta que, según han transmitido
testigos del desastre, las aguas de la mar bajaron su nivel y los
pescadores observaron cómo los peces huían mar adentro.
Durante los días 10 al 20 de enero de 1885, 5. M. Alfonso
XII visitó la zona afectada. La noche antes de su partida,
el 19 de enero del año citado, se hospedó en Torrox,
en la actual casa de la Hoya.
MONUMENTOS
El núcleo urbano, en sí, es todo un monumento. Su
arquitectura urbana, de raíz árabe, sorprende por
sus callejuelas empinadas, plazas y rincones, donde la luz, la cal
y la maceta tienen su fiesta permanente. El casco antiguo está
constituido por casas unifamiliares de pequeñas dimensiones
con aprovechamientos originales del terreno que obligan al protagonismo
de sus calles empinadas y de sus numerosos escalones.
La
plaza de la Constitución ofrece un singular conjunto
de bustos romanos en los remates de los aleros de sus edificios
y en ella se ubica la imponente mole de la iglesia parroquial.
Entre sus templos caben destacar la Parroquia de Ntra. Sra.
de la Encarnacion que fue construida sobre la aljama o mezquita
principal en los primeros años del siglo XVI. La Ermita
y convento de Ntra. Sra. de las Nieves que compone un conjunto
arquitectónico de singular importancia, en la actualidad
es propiedad municipal y se proyecta convertir en parador. La
Ermita de San Roque, data del siglo XVI. Situada dentro del
casco urbano, está cerrada al culto.
Como edificios singulares, cuenta Torrox con la Aduana y Casa
de la Moneda, del siglo XVIII, que confirman el esplendor económico
y la actividad comercial de la localidad en los siglos pasados,
y la actual Casa de la Cultura, levantada en 1863 por don
José Sevilla. En ella se alojé el rey Alfonso XII
cuando visitó Torrox tras el devastador terremoto de finales
del siglo pasado.
En los márgenes del río Torrox la vegetación
es abundante en álamos, eucaliptos, chopos, etc., siendo
importante la presencia de pinos.
Los terrenos agrícolas se parcelan en huertas de elevada
productividad gracias al microclima existente y donde se cultivan
productos hortícolas, ornamentales y bajo plástico.
GASTRONOMIA
De los platos más populares, destacamos las migas, que
se acompañan con sardinas, bacalao, almejas y aceitunas,
según el gusto; el ajo blanco, que se enriquece con uvas;
las gachas, el zoque o gazpacho de tomate; la ensaladilla arriera
y las papas a lo pobre. En el capítulo dé dulces,
los roscos de vino en navidades, y la arropía en las cruces
de mayo.
Los vinos de Torrox, sin comercializar, son de una calidad indiscutible.
Los hay dulces, semisecos, secos y el llamado aguapié, que
es de escasa graduación y valor.
ARTESANlA
En el municipio se trabaja el esparto, la caña, la albardonería,
la forja y la madera. Fernando Rueda destaca un maestro en el difícil
arte de la talla en este noble material.
FIESTAS
Torrox es pródigo en fiestas. El domingo antes de Navidad
se celebra el Día de las Migas, plato que se riega con el
vino de la tierra. Simultáneamente, se organizan actividades
culturales, tales como exposiciones de artesanía, de productos
típicos, bailes folklóricos, etc.
Durante el mes de febrero, los carnavales, fiesta que ha sido recuperada
en los últimos años con sus desfiles de máscaras
y concursos de murgas y chirigotas.
En la primavera, la Semana Santa, las cruces de mayo, en que se
degusta la exquisita arropía, dulce de origen árabe,
y la verbena de San Antonio, el día 13 de junio, que tiene
singular relevancia en la barriada de Ntra. Sra. de las Nieves.
El 24 de junio, San Juan. Una fiesta tradicional que hace años
consistía en ir a los caños de una fuente para mojarse
la cabeza y pedir tres deseos. Actualmente, el remojón se
ha trocado por un chapuzón en la playa.
5 de agosto, día de los patronos, la Virgen de las Nieves
y San Roque, imágenes que son procesionadas acompañadas
de bailes regionales y fuegos artificiales.
Los días 7 y 8 de septiembre, festividad de la Virgen de
la Candelaria. En las cortijadas se encienden hogueras y se canta,
se bebe y se baila en torno al fuego. |